viernes, 24 de febrero de 2012

Médicos y enfermedades


Están 2 viejitas sentadas en sus mecedoras, y una le dice a la otra:
- ¿Cómo se llama el alemán que nos vuelve locas?
- Alzheimer, pendeja, es Alzheimer.

Un hombre va al dentista y le dice:
- Dr. tengo los dientes muy amarillos,
  que me recomienda?
- Corbata marrón!

- Doctor, los otros colegas suyos que me han examinado, me han dado un diagnostico completamente distinto al suyo. - No se apure, ya veremos quien tiene razon cuando le hagamos la autopsia.


Doctor, entonces ¿no hay mas remedio que operarme?
- Desde luego.
- Pero si no tengo nada!!
  - Mejor, asi sera mas facil la operación.

lunes, 6 de febrero de 2012


Matrimonio sin pleitos de por vida...




Una pareja fue entrevistada en un programa de televisión porque estaban casados desde hacía 40 años y nunca se habían peleado.

El periodista, lleno de curiosidad, pregunta al hombre:

Pero ustedes, ¿nunca han discutido?

'No', respondió el marido...

¿Y cómo es eso?

Mi mujer ha sido criada por su padre, un hombre de campo; un hombre decidido pero determinante....
Cuando nos casamos mi mujer tenía una yegua que apreciaba muchísimo, era lo que mas quería....
ella era mujer de campo, y esa yegua como su mejor amiga.

Era la criatura que ella más mimaba en la vida.

El día de nuestra boda fuimos de luna de miel en nuestro Carruaje tirado por la yegua.

En el camino hacia nuestro destino la yegua tropezó.

Mi mujer le dijo con voz firme a la yegua: UNO.

A mitad de nuestro destino la yegua tropezó de nuevo. Mi mujer miró a la yegua y dijo: DOS.

Al llegar a nuestro destino nuevamente la yegua se tropezó, y ella bajó y le dijo: TRES.

Acto seguido sacó la pistola y le pegó cinco tiros a la yegua.

'Yo totalmente absorto y molesto le recriminé:

¡Pero estás loca, mujer!!!, pero como se te ocurre matar a ese pobre animal!!, estas desquiciada!!!, asesina!!!

Mi mujer me miró fijamente y me dijo: UNO'....
Y desde entonces NO HAY NINGUUUUUUUUUUUUN PROBLEMA ENTRE NOSOTROS!!!!


[Chistes] Mi abuela tiene fe!


Mi abuela era muy conocida por su fe y por su falta de reticencia para
hablar de ella. Ella solía salir al frente de su casa y decir:
"¡Alabado sea el Señor!"

Entonces, uno de sus vecinos gritaba: "No hay ningún Señor."
En aquellos días mi abuela era muy pobre, así que su vecino decidió
probar que él tenía razón y compró una gran bolsa de comida y la puso
frente a la puerta de mi abuela.

La mañana siguiente, mi abuela salió al frente de la casa y al ver la
bolsa dijo: "¡Alabado sea el Señor!"
El vecino salió de detrás de unos árboles donde se había escondido y
dijo: "¡Yo traje esa comida, y no hay ningún Señor!"

Mi abuela replicó: "Señor, no sólo me enviaste comida, sino que
hiciste que el demonio pagara por ella."